¡Síguenos en Twitter y Facebook!

- Publicidad -

Ginés Guirado, una visión de El Mundial de ayer y de hoy desde su trastienda. - Página Siguiente

Índice del artículo

 

004
 
 
 
Tengo frente a mí a Ginés Guirado, uno de los personajes más
carismáticos y representativos de lo que ha sido en las últimas décadas,
y es ahora mismo, El Mundial de Velocidad. Mecánico, técnico y jefe
de mecánicos con pilotos como, además de Cardús, Sitos Pons, Aspar,
Torrontegui, Alzamora o el propio Nieto. Abandonó los motores, los
chasis y los bancos de trabajo hace tres lustros para hacerse cargo de los
Hospitality. Primero fue el de Repsol y luego los de Dantín, Petronas,
Telefónica…, y así fue cómo se transformó en confesor, visionario y
también en oráculo de un campeonato que vive en la trastienda. Un
personaje conocedor de las anécdotas más pintorescas que lo han marcado
y de curiosas circunstancias cargadas de significado y representativas
de la historia de nuestro deporte; anécdotas que constituyen pequeñas
revelaciones de cómo se vive y se vivía El Mundial de Motociclismo. Sirva
una de ellas como ejemplo y a modo de introducción: Un servidor recuerda
perfectamente el debut en el Campeonato del Mundo de Alberto Puig: una
carrera épica bajo la lluvia de Le Mans en la que acabó el once después de
llegar a ir tercero y de caerse. De lo que no tenía ni idea es de que corrió
con el casco de Sito Pons porque el suyo se lo habían robado.
Además de esa dedicación a los hospitality y para disfrutar ahora del
Mundial desde otra perspectiva, Ginés se ha convertido en copropietario,
junto con Karlos Arguiñano y otros dos socios más, del equipo Derbi 125
en el que milita Pol Espargaró.
 
Portalmotos.- Los tiempos de las Volkswagen Transporter, con el mono
del piloto expuesto al sol sobre el techo y con la ropa interior tendida de
una cuerda atada a uno de sus pernos en un lado y en la barra del espejo en
el otro; tiempos en los que algún querubín deambulaba con un triciclo de
diseño sideral entre las motos, entre las cajas metálicas de herramientas,
entre las piezas rezumando aceite y dispuestas sobre retales de mono azul,
entre los vientos de las tiendas de campaña, entre las latas, de aceite y
de conserva, o los bidones de gasolina. Un paddock tan absolutamente
diferente que parece ahora extraído de una fábula tildada con el más puro
estilo romántico del siglo XIX; un paddock, incluso, en el que se pudo
escuchar durante algún tiempo la voz de un piloto roquero, japonés para
más señas, cuentan que acompañado de su guitarra y al calor de un fuego
en torno al que se sentaban a escucharle sus más encarnizados rivales en la
pista. Era el Continental Circus, un nombre que creo ya no se usa, ¿o sigue
teniendo alguna vigencia siquiera en los entresijos de El Mundial?
Ginés Guirado.- No –con rotundidad-. Ahora es cuando realmente se
le puede llamar “Campeonato del Mundo” porque antes sólo se corría
en Europa. No, ya no se usa ese nombre, se le llama “Mundial” sin más.
El Mundial de hoy no lo puedes comparar con aquel Continental Circus.
Ahora es mucho menos humano, mucho más profesional.
 003
PM.- ¿Y ya no queda nada de aquel espíritu romántico, sucumbió ante la
presión de las marcas, las firmas publicitarias y la masa de público que se
agolpa tras el televisor?
GG.- No –lo descarta como algo completamente fuera de lugar-. No,
eso se acabó. Antiguamente, cuando tú acababas un motor, entrabas en
la tienda de otro, te tomabas un cuba libre y te pegabas la charlada con
él. Teníamos relaciones de amigos y nos dejábamos todo. Me acuerdo de
que un año, en Salzburg Ring, un piloto brasileño, un tal Neto; pues al
mecánico le robaron el motor, que estaba debajo del camión, enfriando los
cárteres, y yo le dejé uno, un motor, para que hiciese la carrera.
PM.- ¿Y era tu rival?
 
GG.- Era mi rival. Eso antes existía. Y lo desmontaba y te lo devolvía,
y lo único que le pedías, eso sí, es: “Oye, cuando puedas, dame dos
pistoncitos, que los has gastado.” Viajábamos juntos –rememoriza y
cuenta-: A mí me ha remolcado la roulotte una furgoneta francesa de otro
piloto porque corría mucho más que la mía y no llegaba a tiempo a las
verificaciones.
Si es que antes no había dinero, había muy buena voluntad y por eso nos
ayudábamos todos.
 
PM.- Y en esa época los pilotos oficiales…
GG.- No había pilotos oficiales. De la época que estoy hablando, estaba
Lavado y nada más. Luego llegó Spencer, que verdaderamente era un
piloto oficial. Las motos las comprabas en Universal Motos de Andorra
y sólo estaban las Yamaha, las Nico Bakker, las Bimota. Entonces no
había pilotos oficiales, estaba la habilidad del mecánico, que tocara mejor
o peor el cilindro, y también del piloto y aquello era pura competición –
vuelve a arrastrar las palabras para subrayarlas-. Antes cualquier piloto
trabajaba, hoy tienes a cualquier niño que va al Mundial con 15 años y le
hacen todo, le limpian hasta el mono. Juan Garriga, por ejemplo, antes de
correr, pintaba la moto y ponía los adhesivos, se lo hacía todo…, y te estoy
hablando de no hace mucho, del año 83 u 84.
Ahora, en cambio, se mueven unas cifras… bueno y ahora con la crisis
han bajado un poco el caché. Se está pagando el lising de una dos y medio
en 1.200.000. Una 125 hoy, de segunda mano, vale 150.000, eso sólo
para que arranque, luego añádele todo lo que hace falta para completar la
temporada. Vale todo tanto dinero que el patrocinio ya es imposible.
En general todo ha cambiado: antes había más pasión en las carreras,
ahora es más negocio porque mueve a mucha gente; le ha pasado un poco
como al fútbol.
 
-PM.- Bien; pero antes de continuar con el Mundial, explícanos qué
es exactamente un hospitality. ¿Es un bar, es un restaurante, una sala de
reuniones… ?
GG.- El hospitality es un lugar de reunión donde al que se acercan los
invitados escogidos por el patrocinador y, de vez en cuando, se utiliza
como sitio de convocatoria de prensa para hacer comunicados.
 
PM.- Comprobemos entonces si es real la imagen que me he formado
de Ginés en los momentos más relajados dentro de su hospitality. Te he
imaginado hablando detrás de la barra –me corrige de inmediato…
GG.- Nunca. Detrás de la barra, nunca. Hablando sí, pero siempre al
mismo lado de la barra.
 
PM.- Bien, el caso es que te había imaginado entablando alguna intensa
tertulia en la intimidad de tu hospitality y junto a la barra.
GG.- Sí, tertulias he tenido muchas, pero yo creo que las más
interesantes, las más importantes las tuve con Cobas y desde que murió no
me he puesto ya a ese lado de la barra –eleva las cejas nostálgicamente-.
Yo con Antonio tenía una relación que era… pues de hermanos. Fíjate cuál
era su carisma que Repsol le permitía entrar en el hospitality a tomar un gin
tonic conmigo llevando un “Elf” así de grande en la espalda. Como persona
era alguien muy especial y como técnico te quitas el sombrero. Si resucitara
y viera lo que se está preparando, por ejemplo, en Moto-2, se moriría
otra vez –duda-… o no, o se pondría a trabajar, hacía una moto nueva y
nos los… (expresión irreproducible) a todos. Cobas lo que tenía es que
creaba una moto nueva sobre el plano y, del papel, la ponía directamente
en la pista. Entonces, teniendo en cuenta que en Moto-2 los motores son
todos iguales, que lo que contará será sólo la parte ciclo… pues te puedes
imaginar lo que haría.
 
PM.- Mi opinión personal es que el motociclismo en general, el
motociclismo universal no ha concedido ni de lejos el reconocimiento que
merece la memoria de Antonio Cobas.
G.- Recuerdo que cuando hizo la moto con bastidor en u, la gente
nos decía que estábamos locos. ¡Dime tú ahora – me inquiere con tono
reivindicativo- qué moto, mira las motos que pasan por la calle, no lleva
ese chasis!
Cuando hizo la moto de trial, nos dijeron lo mismo: “¿Cómo hacéis una
moto de trial con un solo amortiguador, con freno de disco, sin asiento… ?”
y –vuelve a inquirirme- ¿Cómo son las motos de trial ahora?
Cobas era un hombre avanzado a su tiempo y no le llega hoy nadie ni a la
suela del zapato.
 
PM.- Volvamos al Mundial. ¿Tú crees que hoy día hay algún piloto que
no corra por afición, por pasión por la moto y que lo hagan como una mera
profesión?
GG.- Sí –alarga la afirmación-. Mira (y esto que voy a decir a lo mejor
me compromete): hoy, en moto GP, de todos lo que hay, lo mismo sólo
cinco o seis están capacitados para llevar esas motos al límite.
 
PM.- ¿Pero tú crees que algunos corren sin sentir esa pasión por las
motos que nos arrastra a los demás?
GG.- De todos los que corren, desde los de Moto-GP hasta los de 125,
que si alguno corre sin que le guste, no, desde luego que no. Todos corren
por afición. Si no, no sería posible; se va muy de prisa y te haces daño
cuando te caes. El que corre en moto hoy es porque realmente lo vive,
 
pero se vive de otra manera: es menos sacrificado que antiguamente. Yo
creo que si hoy los pilotos tuvieran que ir como iban y los mecánicos
trabajar como trabajaban, no habría tantos equipos como hay ahora. Yo,
antes, cargaba las motos en la furgoneta, conducía todos lo kilómetros que
hiciera falta, llegaba, hacía la comida, curraba en las carreras montando y
desmontado, cargaba otra vez y volvía. Ahora hay un chófer que lleva el
camión y los demás van en avión, y no hay escuderías, no hay locales, no
hay bases.
 
PM.- Y a propósito de esto, ¿cuántos pilotos dirías que duermen en el
paddock?
GG.- ¿En el paddock? Duermen bastantes. Los de Moto-GP duermen
todos. Claro, tienen unos motorhome que alucinas. Pero aparte de eso
duermen todos en ellos, y te voy a decir por qué: porque hay una empresa
que los alquila, que te lo coloca en el sitio antes de que tú llegues y se lo
lleva cuando acaba; lo tienes alquilado durante todo el año. También se
da el caso de compartir los motorhome. Por ejemplo: el hijo de Nieto ha
alquilado uno en el que él tiene una habitación, Aoyama tiene otra, Crivillé
tiene otra, Marc Márquez tiene otra… se trata de tener un sitio donde estar,
porque en el paddock, si no tienes donde estar, es muy aburrido. No se
trata de un tema económico, es que a la gente le gusta dormir ahí, porque,
además, se quitan de encima el atasco que se forma antes de entrar al
circuito la mañana del domingo y el riesgo de no llegar, por ejemplo, al
warm up.
 
PM.- Y ahora, Ginés, ¿los pilotos tienen manías como las que tenían
algunos de los de antes?
GG.- No, ahora no –le quita toda la importancia-. Antes Luccinelli corría
vestido debajo con camisa y corbata; Ángel, el trece no lo puede ni ver y
restregaba un mono nuevo contra el suelo antes de ponérselo, Luis Miguel
Reyes corría siempre con un jersey de cuello alto amarillo que le había
regalado su madre… Bueno, y Patzi, un italiano que se mató en Imola,
llevaba por sotocasco las bragas de su mujer –se ríe-. Ahora no, ahora los
pilotos no tienen esas manías.
 
PM.- Y en la actualidad, la relación piloto-mecánico, también ha
cambiado considerablemente a como era antes, ¿no es así? Antes,
generalmente, eran todos amigos.
GG.- Sí, antes decías: “Yo soy mecánico de Fulanito” e ibas a muerte
con él; donde iba él, ibas tú. Hoy también, hay mucha gente que lo hace
así, pero si al piloto le dice el equipo que lo ficha que el personal lo ponen
ellos, que lo pone el equipo, tú te quedas tirado, aunque te hayas dejado
la vida por él, por tu piloto. Habrá gente que le dolerá oírlo, pero es la
 
verdad: Hoy nadie se moja por nadie –vuelve a arrastrar las palabras para
subrayarlas-. Tanto tienes, tanto vales; y cuando no tienes, te vas –sube el
tono-… Y cuando te vayas, no se acuerda de ti ni tu padre. Hoy un piloto
se cae y está dos grandes premios sin correr, y no se acuerda de él nadie –
repite subrayando-. Nadie.
 
PM.- Ciertamente, Ginés, esto que acabas de afirmar me deja un tanto
conmocionado.
GG.- Es así. Si no estás en el candelero, no se acuerda de ti nadie. Y en
la vida deportiva, si estás delante eres alguien, y si estás atrás, pues es sólo
que tiene que haber uno que sea el último para que el otro gane.
 
PM.- Hablemos ahora de los periodistas. Yo tenía la idea de que antes
–vayámonos a los 70 para colocarnos en el otro extremo-, como no había
televisión y la única información que llegaba al aficionado era la escrita,
pues que eran un tanto jueces de El Mundial, como ocurría antaño con los
cronistas taurinos que visitaban las distintas ferias del país. Prácticamente
tenían el poder de encumbrar o de hundir a cualquier torero. Y me pregunto
ahora si esos periodistas que siguen El Mundial son verdaderamente
apasionados de la moto o son sencillamente profesionales que mañana
pueden estar atendiendo otros temas completamente diferentes.
GG.- Los periodistas que ves hoy en el paddock son especialistas, y han
aprendido sin necesidad de ir preguntando a unos y a otros, porque al final
de cada entreno y de cada carrera los equipos emiten unos comunicados
de prensa en los que te describen al detalle lo que ha pasado. Luego ya, si
quieres algo especial, pues convocan una rueda de prensa; pero a ellas es
muy difícil que un periodista vaya solo. Siempre están en grupo.
PM.- Quieres decir que, aunque uno no sea especializado, es bastante
factible aprender, ¿no es eso?
GG.- Bueno, yo creo que la cuestión es que tienes que ser alguien. Si eres
alguien, sacas partido de la noticia.
 
PM.- Pero yo me refería también al mismo aspecto del que hablábamos
para los pilotos, a si son, en general todos, nacionales e internacionales,
apasionados del motociclismo.
GG.- Sí, sí que lo son. A ver: yo te voy a hablar de la prensa española,
que es la que conozco. En general, los periodistas españoles se portan muy
bien con los pilotos –se lo piensa-… no le dan los palitos que algunos
merecen. También es cierto que hoy la prensa, si sale un niño que despunta
un poco, lo hace campeón del mundo sin haber ganado prácticamente nada,
y con la misma facilidad lo hacen pasar desapercibido.
PM.- ¿Pero esto lo hacen actualmente?
GG.- Sí, pero es algo que no hacen con maldad. Tú tienes ahora, por
 
ejemplo, a Pol Espargaró o a Marc Márquez; según la prensa ya son
campeones del mundo. Sin embargo Pol, que está conmigo, sólo ha
ganado dos grandes premios y a Marc Márquez, que también lo tratan
como un campeón del mundo, todavía no ha ganado ninguno. Que pueden
ser campeones del mundo los dos, yo no lo dudo, pero todavía no lo
son, y aparte son niños y esto no les favorece porque les influye en su
concentración. Piensa que Paul tiene 18 y lleva corriendo desde los 15, y
Marc tiene sólo 16.
 
PM.- ¿Y alguno al que hayan defenestrado?
GG.- No, no es que defenestren a nadie, simplemente le van
arrinconando. Mira a Bautista cuántas veces le han hecho campeón del
mundo, y todavía no lo ha sido en 250 cc; a Aoyama, míralo, campeón y
con una Honda. ¡Manda huevos, con una Honda, quién lo iba a decir!
Yo creo que el mundial es constancia, es ser profesional… Mira Lorenzo,
a lo que está llegando ese chaval –se interrumpe por un momento y
continúa- ¿Sabes qué pasa en MotoGP? Que hacer del 16 al quinto se
puede hacer, es posible; pero del quinto para arriba –arrastra las palabras-
es muy difícil. Eso no quita para que un día alguno pueda hacer una
hombrada, pero lo que desconcierta es que si has ganado una carrera, al
domingo siguiente hagas octavo. Eso es lo que marca la diferencia con un
campeón del mundo: el día que le van las cosas bien gana y cuando no le
van bien, hace segundo, o tercero; y si no, dime un puesto que haya hecho
Rossi detrás del cuarto cuando no se haya caído.
 
PM.- ¿Es realmente tan estratosférico, tan especial como se ve desde
fuera?
GG.- Sí, sí que lo es. Es un tío que tiene un carisma y tiene una habilidad
al moverse por el paddock arrolladora; con la prensa es superagradable –
concluye-, es único.
 002
PM.- Yo me imagino que Rossi irá haciendo un trabajo psicológico sobre
sus rivales durante el fin de semana, antes de la carrera.
GG.- Sí, ya lo creo, con todos. El único que no ha entrado en su juego, al
único que no ha conseguido comerle el coco es a Lorenzo; pero a los demás
siempre ha sabido darles la vuelta psicológicamente. Es como en la época
de Nieto, que cuando estaba atrás en la parrilla porque se le habían dado
mal los entrenamientos, se iba a Lazzarini y le decía: “Te voy a ganar”, y
después se volvía para atrás. Luego a lo mejor no le ganaba –que siempre le
ganó-, pero el otro se cagaba.
 
PM.- La verdad es que lo tajo por la calle de la amargura…
GG.- Sí, es verdad, pero yo te voy a decir una cosa: Cada piloto tiene
 
su carácter, su forma de expresarlo sobre la moto, pero yo les aprecio
mucho a todos, porque, cuando te juegas la vida a esas velocidades, es que
no pueden ser normales; si fueran normales, serían como nosotros, que
salimos de excursión los domingos. Mira: este año en Mugello le dieron
a Pedrosa el récord absoluto de todos los tiempos, ¡trescientos cuarenta y
siete! A 347 en una moto, más que un Fórmula 1, ¿cómo se puede ir en
moto a esa velocidad? ¿Qué se ve? Tienen un don especial para ir en moto.
Por eso cuando dice la gente “¡Qué malo es ese tío!”. El último es bueno
que te cagas y le hace un traje de pana al más pintado. El que critica a un
piloto ni es justo ni tiene derecho.