Harley 1.2 RCR by Capital: El otro Martillo. Prueba a fondo

Escrito por Tomás Pérez el .

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¿Hasta qué punto es efectivo el comportamiento deportivo de una cafe racer? Estamos seguros de que ésa es una pregunta que se han hecho, y que se hacen, muchos de nuestros lectores. Para dar una respuesta que no ofrezca el menor género de dudas, hemos tomado una de las creaciones más espectaculares y la hemos llevado a una pista de carreras para comprobarlo (Sigue Leyendo)

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Probador: Tomás Pérez

Ficha Técnica: 1,91m, 107 kg y 57 años

Nivel: Subcampeón Mac90 2012 categoría Twin, piloto del nacional de Raids 91 y 92, del Critérium AGV-SoloMoto 78 y 79; 4º y 2º en las 6 Horas Internacionales Vespa de Barcelona 1.979 y 1.980.

 

 

Sólida y corpulenta, plantaba su figura retadora sobre el vestíbulo del servicio técnico. Clientes y proveedores, repartidores y comerciales de Capital -concesionario Harley Davidson de Madrid- no podían sustraer su atención al magnetismo de sus formas, y resultaba imposible a cualquiera que desfilara por su costado negarle siquiera una sostenida mirada de admiración. A mí me ocurrió lo mismo, claro está, y, dado que fueron varias las ocasiones en las que, por compromisos profesionales, tuve que pasar ante su figura, pude admirarla y deleitarme la vista con cualquiera de las perspectivas que regala a quien se detenga a contemplarla. Pero fue más tarde, al repasarla al detalle, cuando surgió una vez más la pregunta que me he hecho muchas veces.

harley cafécost izdoLas cafe racer son motos clásicas pretendidamente deportivas, motos retro o motos neoclásicas, como quiera definirse; motos, en definitiva, que exhiben como sello de identidad una estética perfilada, modelada y detallada, una estética que penetra de lleno en el terreno escultórico y que les lleva en múltiples ocasiones a competir en certámenes de belleza, a lucirse en exposiciones o a insinuarse como reclamo en garitos nocturnos. Una secta que representa otra auténtica corriente del gusto artístico por la moto. Sin embargo...

¿Hasta qué punto las cafe racer ofrecen un digno comportamiento deportivo?

Una pregunta que tomaba incluso más énfasis al contemplar esta criatura, observando la garganta de su rueda trasera, casi tan generosa como la de una muscle bike, y la robustez de su basculante, sólido y ligero, con apariencia de Super Bike. Fue entonces cómo, a base de una visita tras otra a Capital y de la valoración positiva que allí iban haciendo de los reportajes publicados en Super7moto, se me pasó por la cabeza una descabellada proposición, y más allá de eso, también el atrevimiento de dejarla caer. Y así fue cómo abordé a Javier Peñas, a la sazón, jefe del servicio técnico de Capital, y le propuse:

harley cafétres cuartos fk 1-Verás: si me la dejaseis, haría con ella un reportaje distinto, algo especial. La llevaría al circuito, y allí comprobaríamos hasta qué punto es efectiva. Veríamos si corre, si se aguanta, cuánto frena, cómo entra en las curvas, qué tal hace los cambios de dirección...
Esperaba cualquier evasiva por respuesta, argumentando una de las cien razones que se me ocurrían y adornada por una cortés sonrisa. Yo replegaría velas y me marcharía a casa con la tranquilidad de haberlo intentado. Sin embargo y para mi sorpresa, detecté de inmediato una viva chispa de interés en la mirada de Javier, que esbozaba la resplandeciente sonrisa de un inesperado entusiasmo.

-Déjame que lo consulte con Jesús, y te digo algo.

Apenas un par de días después, tuve que volver por allí, por Capital, y en esa ocasión, coincidí con Jesús De Juan, el gerente del concesionario. Una vez hechas las presentaciones, y aunque él ya estaba al corriente, le repetí una descripción de lo que pretendía hacer y de cómo sería finalmente el reportaje que publicaríamos en Super7moto. Jesús, casi a renglón seguido y ante mi perplejidad, dejó caer un par de frases para concluir con una tercera que me llegaría como la punzada de un verdadero desafío:

-Pues la pelota queda en tu tejado: El día que nos digas, la tenemos preparada y te la llevas.

¡Caramba! ¿Y ahora qué hago? Fue la reacción que me cruzó el cuerpo al sentir sobre mi mano la patata caliente que acababan de pasarme. Luego tuve un par de minutos para recuperar el resuello dentro de mi mente, mientras Jesús me daba algunas explicaciones sobre la cafe racer; momento que aproveché, de alguna manera, para iniciar el reportaje al preguntarle por el origen y la razón de ser de esta singular creación.

harley caféIMG 1848Jesús De Juan, Gerente de Capital.- Cuando nosotros hicimos la 883 CR, tomando la base de una Iron, pusimos a la venta un producto comercial con el que intentábamos ofrecer en el mercado una Harley con estética Cafe Racer. Poníamos a disposición del cliente una 883 con otro colín, otro asiento, con el depósito modificado, etcétera, todo por poco dinero: 2.500 €. Entonces, cuando presentamos la moto, algún constructor que otro criticó nuestra 883 CR de una forma, pues... ¿cómo te podría decir?, alegando que eso no era una cafe racer. Pero nosotros no estábamos entrando en el terreno del purismo, sino que queríamos ofrecer una imagen comercial y estética a la vez.

Super7.- Y entonces os quedaríais con una inquietud dentro, por llamarlo de algún modo.
Jesús De Juan.- Bueno, verás: Más adelante nos quedamos con una Nigthster tras una operación de compra-venta, y fue entonces cuando hablando con Javi, nos planteamos el reto: “¿Qué tal si nos enrolamos en otra moto más radical para demostrar que somos capaces de hacerlo, de hacer cosas más radicales?” Y ése fue el inicio de este proyecto, que se nos plantó delante como un reto. Y así fue como, a ratitos, empezamos a hacerla.

Super7.- Pero pensasteis en una moto más radical, no sólo de estética, también en su comportamiento.
Jesús De Juan.- Más radical en todo. Una de las cosas que hemos querido transmitir es que, cuando se desarrolla un producto en Capital, no sólo lo hacemos en su aspecto estético, también en la conducción, en la preparación, en el motor. Mucha gente pinta un cuadro con una moto y dice: “Esto es una obra de arte”. Y sí, de acuerdo, estamos de acuerdo en que es una obra de arte, pero que tiene que funcionar porque es una moto. ¿Hacemos de una moto una obra de arte? Vale, de acuerdo, pero que funcione –subraya-, con unas buenas prestaciones, una buena frenada, con un par que tire con fuerza, unos neumáticos que agarren, etcétera.

Super7.- ¿Y tiene nombre esta creación vuestra?
Jesús De Juan.- Sí, claro. Es la Harley 1.2 RCR (Radical Cafe Racer) by Capital.

harley cafépreparandoEn los días siguientes, poco a poco, me fui forjando la idea de un reportaje muy apoyado en la parte gráfica, para la que intentaría conseguir una imagen con la rodilla deslizando por el asfalto, si es que fuera posible tumbando esta auténtica creación escultórica. Luego, una vez conseguida la foto, me dedicaría a dar unas vueltas -no más de una tanda- para recoger las impresiones que puede transmitir un aparato semejante en el tortuoso trazado de FK-1 (Villaverde de Medina-Valladolid) y así devolverla intacta a Capital, sintiendo el alivio de haberme liberado de tanta responsabilidad.

Y para motivarme de cara a la pista, para darle sentido a esta prueba insólita que me planteaba, puse mi fantasía a explorar por mi memoria hasta encontrar el recuerdo de algún precedente histórico que, con un esfuerzo de mi imaginación, lograra traer hasta el presente. El trabajo de probador guarda, en muchas ocasiones, un paralelismo con el de un actor, un actor sobre dos ruedas. Para esta ocasión necesitaba un guión que definiera no sólo la puesta en escena de la Harley 1.2 RCR by Capital, sino que también perfilara el personaje que debería interpretar un servidor. Lo cierto es que el texto apareció al instante, como con un chasquido de los dedos, en el momento de poner en marcha el motor 1200 de la HRCR para probar el estado de forma en el que se encontraba su batería. Muchos párrafos aparecían aún difusos, pero lo que se plantó en mi mente al momento, rotundo como el bramido que brotaba del escape artesanal, fue su título.

harley caféIMG 1837En los últimos tiempos, se escucha hablar mucho del martillo de Jorge Lorenzo machacando el tiempo y el ímpetu de sus rivales sobre la pista; sin embargo, el martillo que daría título a mi guión tiene un dueño mucho más perverso y poderoso que el astro mallorquín, un dueño que representa en sí mismo, ni más ni menos, que la propia Maldad con letras mayúsculas. Ese guión se titularía: “El Martillo de Lucifer”.

Un martillo que tomó toda su fuerza para golpear con contundencia en las carreras disputadas dentro un campeonato americano que no podía tener un nombre más épico: “La Batalla de las Twins”. Allí, una Harley meteórica imponía su ley sobre BMWs bóxer, Guzzis alargadas y Ducatis SS, haciendo más real que nunca ese sobre nombre esotérico con el que se conocía a la marca americana desde tiempo inmemorial: “El Martillo de Lucifer”. Sí, esta Harley 1.2 RCR by Capital evoca aquel sonido, único y recóndito, que sobrecogía a los espectadores americanos de un campeonato pretérito y efímero, por desgracia.

Los Prolegómenos
Mis compañeros elevaban las cejas mientras viajaban conmigo, cuando hacía algún comentario sobre las posibilidades de esta cafe racer en la pista, y con su escepticismo, no hacían más que acrecentar mis dudas cuando contemplaba de reojo la HRCR a través del espejo, viajando a rebufo del coche y sobre el remolque. Luego, mientras desataba el amarre, observé algunos pelos de goma brotando aquí y allá sobre la banda de rodadura de los neumáticos, de esa forma, los posibles restos de parafina quedaban delatados y añadían una precaución más a tener presente durante la primera vuelta. Así es que, descargamos la moto y la arrancamos para dejarla en marcha unos minutos mientras me iba poniendo el mono, tal y como me indicó Javier a la hora de recogerla:

Javier Peñas Servicio Técnico Capital.- El chasis es el depósito de aceite, y se ha visto un poco mermada la cantidad total, por lo que se debe de mantener el motor durante el primer minuto al ralentí para garantizar el engrase inicial de las culatas. Lleva unas placas soldadas al tig para cerrar todos los conductos abiertos, con una toma en la parte superior de la pipa para rellenar. Todo el interior va revestido en resina, los latiguillos son conductos de aviación y le hemos habilitado un control directo del nivel de aceite. Monta dos radiadores de aceite, con el de la derecha reconvertido a mano.

harley caféRecta aceleraciónLa Posición
Mis compañeros no querían mirarme cuando finalmente me dirigí a la Harley 1.2 CRC, completamente equipado, y me encaramé sobre ella. Probé a colocarme, y a partir de ese momento, empecé a entenderme con esta exclusivísima café racer.
Si te fijas en el tanque de gasolina y en el cuerpo de la moto, te resultará un tanto extraña, con el depósito altísimo y las posaderas bastante retrasadas, pero si centramos la mirada en el frente, la postura nos resultará muy natural para la pista y por añadidura muy cómoda. Al posar los pies sobre las estriberas, no se completa lo que sería una ortodoxa posición deportiva, no. Las manos quedan lejos, el pecho se inclina para buscar de forma natural una línea paralela con el depósito mientras que los pies quedan más bajos que en una doble erre, con las piernas bastante menos replegadas. En resumen: Un tipo de 1,91 m se sentía sobre ella como en casa, y para la generalidad de los motoristas, la sensación que transmite colocado detrás de sus semi manillares podemos decir que es lo más parecido a una cazarecords en el mundo matriculable.

Javier Peñas S.T. Capital.- Las estriberas son de la marca italiana Free Spirits para moto deportiva, y mismo ocurre con los semimanillares.

Así es que la primera sensación resulta casi ideal para rodar en pista, ahora sólo faltaba ver cómo me las ingeniaba para navegar, para fluir, con cierta dignidad a bordo de esta nave y a lo largo de una pista tan tortuosa, desplazando más de 250 kilos y con la longitud de un trasatlántico, comparada con la de una deportiva, una moto de carreras o una supermotard, no digamos ya con una pit bike, las cuatro especies naturales que forman la fauna de FK-1.
Veamos cómo va.

harley caféfrente acopladoEn Marcha
Las dos primeras vueltas transcurrieron bajo la cautela con la parafina, con el recordatorio del escape, a ras del suelo por el lado derecho, sonando como una permanente alarma dentro de mi cabeza, con el propio tanteo de la HRCR y, además, componiendo una figura sobre ella de la que mi compañero Juan Pedro –cien batallas conmigo- me comentó que nunca me había visto ir tan tieso sobre una moto. Pero después de ese prólogo obligado, decidí estirar el motor al alcanzar de nuevo la recta de meta y a partir de ese momento empecé a vivir las verdaderas sensaciones que transmite esta creación artística.

Si hay una palabra que defina el empuje de este motor es la dulzura. Al abrir el gas, se siente un empuje poderoso, que levanta la moto de la curva con el dedo meñique, y que se estira y estira con una progresión plana, que parece ilimitada, y que resulta de ciencia ficción al mirar la silueta de los empujadores grabada en relieve sobre el bloque de cada cilindro. Una progresión que aborta al final, de forma inesperada, el corte del encendido.

Javier Peñas S.T. Capital.- El motor es el 1200 Sportster de la Nightster. Monta un embrague de carbono Screamin Eagle y no lleva ninguna preparación mecánica interna en cuanto a culatas, distribución o pistones: Sólo un filtro de aire en fibra de vidrio y con admisión directa Fase 1, un escape dos en uno, completamente artesanal, inspirado en el de Buell, y la parte electrónica con un software potenciado y dos sondas lambda. Además lleva acoplada una salida especial para la correa dentada y monta la batería original, acoplada dentro del colín.

harley caféIMG 1838harley caféIMG 1835Frenada
Bien. Cambio de marcha, y, antes de estirar la siguiente, se echa encima la redonda del fondo. Tiro de la maneta con decisión y piso la palanca con firmeza, a la espera de la reacción: Por un lado con la perspectiva de la hierba en el exterior y por otro con el oído preparado para escuchar el grito del neumático trasero. Ni una cosa ni la otra. La hierba se queda muy lejos y el neumático no dice ni esta boca es mía- Así es que, durante las vueltas sucesivas fui ajustando el punto de frenada, sorprendiéndome al quedar más y más cerca de la curva sin que parezca verse el límite. Lo cierto es que la posición tan estirada me ayuda a apoyarme, a sentirme verdaderamente cómodo en algunas deceleraciones que empiezan a ser realmente serias.

JPSTC.- Monta Dos discos Neufert flotantes de 13 pulgadas, dos pinzas Harley de 4 pistones, latiguillos metálicos Goodridge hechos a medida y un disco trasero de Performance Machine.

Finalmente, mi atrevimiento me empuja mientras hago la travesía de la recta de meta. Me digo a mí mismo: “Pásate, pásate, Tomás. Y, si hace falta, te vas largo: la pista es muy ancha y la escapatoria firme y muy segura”. Y así lo hago. Estiro la marcha, cambio, y permanezco agazapado tras el reloj mientras veo cómo la redonda del fondo se hace grande hasta ocupar toda mi perspectiva a pasos a gigantados. Tuerzo la mirada para evitar a toda costa el impulso de clavar la vista en el fondo, en el exterior; un impulso con el que me tienta ese vértigo que empieza a cruzarme el cuerpo. Corto gas y tiro de la maneta, mientras piso la palanca, haciendo las tres operaciones casi en el mismo instante. Levanto la cabeza, y la fuerza de la deceleración me lleva a sujetarme apretando la piernas contra el depósito en un impulso instantáneo. Pero, ¡ay!, ¡qué narices!, ¡pero qué es esto! Siento el dolor de una punzada en el interior de la pierna derecha. ¡Pero, cómo iba a acordarme metido de lleno en una apurada de frenada! Y es que no dejo de ir subido en una Harley y, sencillamente, me acabo de clavar el filtro de aire justo al lado de la rodilla. La cuestión es que la HRCR retiene y retiene, con la compresión del bicilíndrico aportando lo suyo, mientras el neumático trasero protesta y se atraviesa ligeramente sobre la trazada.

Finalmente llego al hall del viraje con una velocidad lo suficientemente contenida para abordarlo por la trazada más apropiada. ¡Excelente! Mi compañero Jesús, apostado a pie de pista con la cámara de vídeo, me comentaría más tarde lo que le había sorprendido esa capacidad de frenada mostrada por una moto que nada tiene que ver, en absoluto, con lo las habituales de esta pista.

harley cafédetrás abriendo másA por la Curva
Antes de llegar a este punto, y todavía en plena frenada, había sentido el tacto de la horquilla un tanto blando. Por un momento me cruzó el pensamiento la idea darle algunoas clics de compresión, pero finalmente lo deseché. Preferí no hacer ningún reglaje para sentir de una forma más directa las reacciones naturales de esta HRCR.

JPSTC.- La horquilla es una Sowha, es la de la XR 1200 X, y no lleva ninguna modificación. Las tijas son italianas, están fresadas en aluminio macizo, con estética cafe racer.

Y bien, llega el momento de girar la moto para entrar en el viraje, con lo que dispongo los brazos para hacer una fuerza potente y persistente sobre los semi manillares; sin embargo, a la primera insinuación, la Harley vira sin vacilaciones y se dirige a por la curva con precisión. Visto lo cuál, abro la pierna, desplazo el tronco y la cabeza hacia el interior. con el codo apuntando al suelo. La cafe racer -como digo en otras ocasiones- sigue el engaño en redondo del matador con la nobleza de un Vitorino, y al pasar justo por el ápice de los 180º, siento con satisfacción cómo la deslizadera cumple su misión protegiendo el mono del roce del asfalto a la altura de la rodilla. La foto del reportaje resulta tan sencilla desde la primera curva que puedo repetirla cuantas veces se me antoje, y, es más, en los pasos más revirados, que son la mayoría de FK-1, no tengo más remedio que replegarla para llegar a inclinar hasta donde me invita la HRCR.

harley cafédetrásInclinación y Salida
A partir de ese momento, en todos los virajes a izquierdas la deslizadera rozaría, manteniendo todo el cuerpo fuera, con una nalga descolgada del asiento. Eso sí, en cuanto replegaba del interior alguna parte del cuerpo, siquiera el codo, sentía al instante rozar la punta de la bota contra el asfalto, cuando no la propia estribera.

La generosa longitud que ofrece esta Harley 1.2 HCR By Capital para albergar el físico del motorista, facilita mucho el pilotaje actual, cuando se coloca el trasero contra el tope del colín.
En el paso siguiente, el empuje del motor, dulce y uniforme, como ya hemos comentado, levanta la moto de la curva sólo con una insinuación del acelerador, y gracias a esa entrega tan progresiva, pude permitirme abrir gas a fondo, sin contemplaciones, yendo completamente inclinado y con el cuerpo colgando de la Harley, como un regatista haciendo trapecio sobre el casco del velero. Esta cafe racer, en cualquier caso, se eleva con la gracilidad de un delfín al salir del viraje y cambia de rumbo, para encarar la curva siguiente, con la majestuosidad de un albatros. Así es, en los cuatro cambios de dirección que propone esta pista de FK-1, el paso de la Harley era tan resuelto como natural, y una vez consideradas las medidas y ajustada la trazada, puedo hablar de soltura, sí, de soltura y de cintura al negociar estos trances cogido a los semi manillares y sintiendo toda su silueta ensamblada con la mía, como si bailáramos el vals del Emperador en el más largo de los cuatro y la marcha Radetzky en el más corto.

moto3Ser o no Ser
Y llega la curva más rápida de FK-1 -rápida, en proporción a su trazado-: un codo a izquierdas, perfecto y regular de 90º, por supuesto. Un viraje que se te planta delante como un desafío para cortarlo por el vértice con una trazada secante y con el gas a fondo, tal como lo alcanzas.
Al llegar a la boca de este viraje por encima del piano exterior y con el hechizo que engendra el faro de leds apuntando justo al vértice del codo, aguantar el puño enroscado a fondo representa todo un reto. Sí, resistir la tentación de cortar, y pasar sesgando el viraje con el gas a tope mientras sientes pasar el asfalto abajo, cerca del rostro, se levantaba delante de mí como un auténtico desafío.

JPSTC.- El Faro y el reloj son accesorios de Harley, y aleta es adaptada y de una marca alemana.

Bien. Llegué al codo en las últimas vueltas, más allá de ir con la medida bien tomada a la cafe racer, claramente entusiasmado con ella. Llevaba tras de mí, grabándome, a mi compañero Rubén a bordo de una moto inapelable en esta pista: Una Honda CRF 450 con neumáticos y ajustes de supermotard. Lo cierto es que la confianza que me transmitía el aplomo de esta cafe racer era monolítico. La sensación de apoyo era firme como la de un pilar cuando me encaramaba sobre el piano exterior, justo en el momento de tirar la moto. Lo hice con decisión, con el objetivo de mi mirada clavado en el vértice de la curva, y la Harley marcó su trayectoria sobre el asfalto. como un tiralíneas apoyándose sobre la regla, tocando ese vértice en el punto exacto, con la rodilla por encima del piano interior y con todo el cuerpo fuera de la moto, descolgado como un simio mientras sentía un apoyo tan firme que me invitaba, literalmente, a acostarme sobre la curva.

harley caféIMG 1831harley caféIMG 1832JPSTC.- El chasis, en origen, es el de una Nigthster modificando su geometría en la pipa de dirección para reducir unos 5º de avance sobre el original y, además, la hemos dejado un centímetro más hundida para hacerla más rápida en el giro. El basculante es de un fabricante alemán, que ya no lo hace, y puede variar la distancia entre ejes con su excéntrica. Está adaptado, con un soporte de la pinza soldado con pletinas al tig.

El paso secante resultó una dosis de pura excitación, terminando de abrir todo el gas, como remate, mientras empezaba a levantar la moto, manteniendo el hombro, el codo y la cabeza más estirados aun hacia el interior, encarando la contrarrecta con el cuentavueltas escalando en busca del corte más allá de las siete mil. Un entusiasmo convertido en pura adrenalina, como decía, vuelta a vuelta, que al final de la mañana se convertía en un pequeño delirio, algo que no hubiera soñado ni la más fantástica de mis fantasías –que ya es fantasear- y que supuso, a la postre, la alarma que se encendería dentro del cerebro de este quemado, y que pondría de relieve mi responsabilidad para concluir la prueba. Conozco muy bien ese límite, precisamente, por haberme acercado a él tantas veces, por haber hecho equilibrio sobre él unas cuantas y por haberlo sobrepasado en algunas, innecesariamente, para darme un buen revolcón. Había llegado el momento de parar. Para remate, las palabras de Rubén al detenernos en boxes confirmaban desde fuera lo que mis sensaciones me transmitían y que yo no me creía de ninguna manera:
-¡Pero, Tomás! ¿Qué te pasa hoy, que al final de las tres seguidas a izquierdas no te sigo?
Luego, en el vídeo, quedó grababa la constatación.

harley caféLos 4 bisEl sonido
Sí, el sonido, un componente vital en una cafe racer, y, si se trata de una Harley, ya no digamos. Precisamente por su importancia, he preferido reservarlo como broche final.

¿Cómo suena esta Harley 1.2 RCR by Capital? Pues en primer lugar hay que resaltar que no es exagerado, que no es un estruendo, porque no hay que olvidar que se trata de una creación homologada para la calle. Sí, es verdad, de todos modos que esta cafe racer se deja oír de una forma imponente, atrapando la atención del escaso personal que esa mañana se hallaba en el circuito. ¿Y cómo lo definiríamos? Bueno, pues yo diría que no es un sonido propiamente de Harley, por las revoluciones a las que se eleva su techo. Es musical, sí, es limpio, también, porque desde luego es un sonido muy limpio, pero tiene una característica más que no soy capaz de encuadrar dentro de ningún sector de los bicilíndricos. Su distribución ancestral y su carrera, más que larga, de ultrafondo, le dejan al margen de cualquier gama musical comprendida dentro de los dos en uve -o en ele- con ocho válvulas, con un recorrido de pistón como el de una tarjeta de visita, y desde luego con refrigeración líquida.

harley cafélejosPero fuera de esa breve reseña histórica que hemos hecho al Martillo de Lucifer, y de una manera más general y asequible para la mayoría de los lectores, podemos decir que esta cafe racer suena a dirt track, que suena a Flack track, que lo que escuché, lo que me acompañó y lo que deleitó mis oídos durante todas y cada una de las vueltas que di con ella al trazado de FK-1 fue un sonido USA como el chicle americano, como los carteles del Tio Sam o como la propia estatua de la Libertad. De lo que no dejé de escuchar mientras disfrutaba de esta Harley 1,2 Radical Café Racer By Capital fue de un Sonido de Óvalo.

Javier Peñas S.T. Capital.- La moto se construyó en tres meses, en ratos libres, horas extras e incluso algunos festivos.

A la Venta

Por supuesto y como cualquier obra de arte expuesta en una galería, la Harley 1.2 Radical Cafe Racer by Capital tiene el precio que se esté dispuesto a pagar. En este caso:

39.000 €


Tomás Pérez

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