Prueba Triumph Thruxton R Track Racer: suave y elegante como un filo de cuchillo

Escrito por José Angel el .

Índice del artículo


ThruxtonTrackRacer 50

Probador: José María Hidalgo

Ficha Técnica: 63 años, 85 kilos, 1,83m

Nivel: Rutero, sufridor de atascos, adicto a las carreteras de montaña, aficionado a las tandas en circuito.







El interés que ha despertado la Thruxton entre mis compañeros, especialmente entre los más “grasientos”, pero también en los más deportivos me ha dejado con solo una jornada para disfrutar de ella, insuficiente para cubrir mis deseos pero suficiente para hacer algo más de 200 kilómetros con ella por carretera y algo de ciudad y para hacerme una idea clara de sus virtudes y defectos.

Es difícil hablar de ella sin empezar por su aspecto, como veréis en las fotos es una moto preciosa, de imagen muy clásica. Con la adición de la cúpula y detalles del kit Track Racer recuerda a las deportivas y motos de carreras de producción de hace varias decenas de años, pero basta con dedicarle unos segundos para ver que no es solo una moto nostálgica, la anchura de sus neumáticos, su horquilla invertida de robusto aspecto totalmente regulable y sus frenos con anclaje radial y pinzas monobloque indican claramente que la eficacia no se ha dejado en segundo plano a la hora de diseñarla.

ThruxtonTrackRacer 33

Esta Track Racer tiene innumerables  detalles que completan su aspecto clásico como la forma del asiento, el precioso colín que cubre su parte trasera, el conjunto de escapes, la tija de aluminio pulido, los soportes de los relojes totalmente metálicos, la cinta metálica que “sujeta” el depósito, el conjunto faro/carenado y un largo etcétera de cuidadas piezas perfectamente integradas en su imagen.

También los espejos redondos, situados en los extremos de los semimanillares, recuerdan soluciones que se veían a menudo en esa época. Por cierto, más efectivos de lo que esperaba a priori.

ThruxtonTrackRacer 13

Sin duda es una de las motos con aspecto más clásico del mercado, en mi opinión la que más recuerda a las deportivas de bhace cuatro o más décadas, pero no es una moto nostálgica, es una moto dotada de elementos modernos y de calidad en su parte ciclo, con un motor de 1.200 cc moderno y con sus 97 cv  y par de 112 Nm a menos de 5.000 rpm tiene potencia suficiente para llevarnos muy rápido por cualquier carretera de curvas. Su electrónica está tan dotada como la de sus hermanas deportivas incorporando acelerador electrónico, modos de potencia (Road, Rain y Sport), control de tracción y ABS. Por supuesto, no falta un embrague con sistema anti rebote.

Con estos precedentes en mi cabeza comencé la toma de contacto con ella.

Al subirte da la impresión de una moto larga y relativamente baja. Se llega bien al suelo y la posición de los semimanillares hace que inclines el torso hacia adelante, pero nada exagerado. Para mi la postura es cómoda y natural. Las piernas no están mas flexionadas que en cualquier naked deportiva. La visión frontal es totalmente clásica, todo metal, salvo fibras y puños. Ya ves que el carenado no te va a cubrir mucho del aire y que para ir rápido (y se puede ir muy rápido) habrá que agacharse. Sentado en ella me ha llamado la atención lo estrecho del depósito, no solo en su parte trasera lo que es habitual en muchas motos, la zona delantera es también más estrecha dando una sensación de longitud superior a la real.

ThruxtonTrackRacer 46

Arranca con un precioso y grave sonido de escapes que te encanta, engranas primera sin ruidos raros (en esto se aparta del funcionamiento de la época, afortunadamente) y sueltas el embrague, progresivo y suave, para iniciar la marcha.

El motor funciona con regularidad desde ralentí lo que facilita mucho la conducción a baja velocidad, tiene un gran par lo que permite arrancar en primera y segunda casi desde ralentí sin forzar el embrague y mantener velocidades muy bajas sin tirones. En ciudad es muy agradable ya que es toda suavidad y se llega bien al suelo. Sus semimanillares están situados suficientemente altos y abiertos para que sean cómodos y no sea un problema actuar sobre la dirección, además, al detenernos en un semáforo, podemos disfrutar de nuestra imagen reflejada en los escaparates, con casco hasta los menos agraciados estamos guapos. La Thruxton es muy estrecha lo que le da ventaja a la hora de colocarte en los semáforos pero los espejos limitan algo su penetrabilidad. Su mayor inconveniente entre coches parados es su radio de giro que la limita a la hora de hacer slalom entre coches detenidos. En todo caso, me ha gustado mucho en ciudad, con muy buenas sensaciones acelerando entre semáforos.

ThruxtonTrackRacer 35
Por carretera mantienes esa sensación de suavidad, con un motor muy plano y lleno que permite abrir gas, incluso en sexta, desde 2.500 rpm si lo haces con suavidad y responde con solvencia desde 3.000 rpm hasta el corte de encendido. Sorprende que un bicilíndrico tan amable suba de vueltas con tanta facilidad que tienes que mirar el cuentavueltas para darte cuenta que la aguja se ha metido en zona roja o notar con sorpresa como entra el corte de encendido, nada brusco, por supuesto. Un gran motor con sus 97 cv muy aprovechables.

La posición de viaje me ha parecido muy cómoda para tratarse de una "café racer", más que la de cualquier deportiva moderna y desde luego mucho más que la de su más directa rival la BMW R NineT Racer, permite hacer muchos kilómetros con ella sin acabar apalizado. Su protección aerodinámica está por encima de la de una naked, pero no llega a la de una deportiva de última generación, viajando a velocidades no muy por encima de las legales, sin problema. El asiento me ha gustado mucho y no solo estéticamente, es lo suficientemente mullido, da un buen apoyo trasero y su tapizado evita que te resbales incluso con ropa de cuero o traje de agua. La zona del piloto es amplia y permite pilotos de diferentes tallas. Me ha sorprendido la razonable visibilidad que proporcionan los espejos, su tamaño y posición me habían generado dudas, pero cumplen su función con dignidad.

ThruxtonTrackRacer 55
Es una moto para viajar solo y con poco equipaje pero, por lo demás, muy agradable.

He hecho una etapa por carreteras variadas, en su mayor parte por tramos de montaña y unos 10 kilómetros por ciudad. He repostado a los 201,2 Km 10,37 litros, lo que da un consumo de 5,15 litros cada 100 Km, muy razonable para un ritmo medio en autovía y alegre en carretera de montaña. Con este consumo, que sería algo menor a ritmo constante de viaje, calculo una autonomía teórica de 280 km apurando los 14,5 litros de su depósito.

Por carreteras de montaña se comporta como una deportiva poco exigente, no tiene la precisión de rueda delantera de las deportivas y es más pesada, pero más amable, cómoda y fácil de llevar. El motor da unas grandes sensaciones, con una sonido excitante, una entrega muy plana, con el puño siempre lleno y una estirada sin estridencias hasta la zona roja, hasta el punto de que te metes en ella sin ser consciente en muchas ocasiones. Al cortar gas, la retención es excelente y bajando marchas el embrague antirrebote elimina las brusquedades haciendo la conducción muy fluida. La frenada es sobradamente potente y con buen tacto, además el ABS da ese plus de seguridad que te permite aplicarte a fondo si es necesario.

ThruxtonTrackRacer 16

Los modos de conducción son muy fáciles de cambiar en marcha, pulsar el botón “mode” hasta seleccionar el deseado y cortar gas y apretar el embrague. Fui cambiando entre Road y Sport, el rain es mas soso y con la buena tracción del motor y el preciso tacto del gas no considero que haga falta utilizarlo ni con asfalto húmedo.

El control de tracción, forzando la situación para probarlo, actúa sin brusquedades y se agradece especialmente con temperaturas muy bajas de asfalto como las actuales.

Dinámicamente es, como he dicho, fácil, estable en curvas rápidas y ágil en las lentas, de las que te saca con una gran tracción que hace pensar si realmente es necesario el control de tracción, aunque no molesta que lo lleve y te permite ir más confiado. La ergonomía es ideal para llevar una conducción deportiva sin adoptar una postura radical, basta con agacharse un poco para tener los antebrazos paralelos al suelo y poder actuar sobre el manillar con la máxima eficacia.

THruxton Track Racer 20171125 114321
Las suspensiones totalmente regulables son un buen compromiso para carreteras de firme variado, firmes sin pasar factura a tu espalda, a pesar de llevar dos amortiguadores de la marca ohlins anclados sin sistemas de progresividad. El conjunto está muy bien compensado tanto para conducción relajada como para disfrutar apretando en las curvas.

Yo personalmente le pongo un pero, la estrechez del depósito, me obliga a cerrar mucho las piernas para sujetarme en frenadas e inclinaciones, hubiera preferido un depósito más ancho, aunque reconozco que estéticamente podría quedar peor.

ThruxtonTrackRacer 36

En resumen, me ha gustado mucho. La estética es perfecta, preciosa, con mucha personalidad y evocadora y su comportamiento y sofisticación electrónica muy superior a lo que esperaba de una Café Racer nostálgica. Una deportiva de bulevar, pero eficaz, agradable y fácil de llevar.

Lástima que su precio, probablemente justificado por su calidad, componentes, soluciones electrónicas y, por qué no decirlo, glamur sea de 15.900€ para la Thruxton R desnuda y de 17.750€ con el kit Track Racer montado, como es el caso de la unidad de prueba, la distinción no es barata.

THruxton Track Racer 20171125 113833
EN LA SIGUIENTE PÁGINA TIENES LA FICHA TÉCNICA

Artículos relacionados