Prueba Harley-Davidson Fat Bob 114": el nuevo camino

Escrito por José Angel el .

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La marca de Milwaukee acomete una profunda remodelación en su gama, la más inmediata y que nos ocupa hoy es la desaparición de las Dynas, en realidad no es que desaparezcan, las ha hormonado y las ha metido en su segmento Softail. Así, de esta manera nos encontramos con la Fat Bob, una moto que nació Dyna, que fue el modelo de más empaque de las Dyna y que ahora sube sin complejos de categoría. No voy a entrar en discusiones sobre si significa realmente subir o no el hecho de pasarse al Softail, para mí sí, y ya sabéis que soy profundamente seguidor de las motos “pequeñas” de Harley-Davidson, “Sportster Power”. (Sigue Leyendo)
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FatBob114 36 Kustom Biker: José Angel Lorenzo

Ficha: 46 años, 75 kilos, 1,70m

Nivel: Adicto a la Kustom Kulture y a los kilómetros sobre hierros.











 
 
 
 
El caso es que nos llega la nueva versión de la Fat Bob, con chasis Softail y un motor de un cubicaje enorme, está disponible en la actualidad con el motor de 107” y el de 114”, siendo el segundo el que probamos. Si lo pasamos a nuestro sistema de medidas estamos ante un V-Twin de 1868 centímetros cúbicos, los dos pistones en V son más grandes que el motorcillo de cuatro cilíndros que montan muchos coches y el de la moto contamina menos. Estamos ante un Twin Cooled (refrigeración mixta aire/agua), Harley-Davidson regresa al esquema de simple árbol de levas (como los modelos DL de 1937, los conocidos knucklehead) también incorpora culatas de cuatro válvulas y encendido mediante doble bujía por cilindro. Logra un equilibrado más eficiente incorporando doble eje de balance.

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La imagen de la nueva Fat Bob es muy agresiva, la verdad no sé muy bien el motivo, pero se me metió en la cabeza que es una moto para cazar zombies, una moto que podría llevar un personaje de Walking Dead, es una moto muy chuleta, pero no la de un Rocker de chupa de cuero y banda sonora de rock and roll, más bien del tipo que escucha a los Slipknot y gran parte de la culpa de la agresividad estética la tienen los enormes donuts con dibujo casi de Trail, en realidad es un efecto a la vista conseguido por el delantero y por estar tan visible el trasero con una aleta tan corta, porque en el caso del trasero conserva las mismas dimensiones que la antigua Fat Bob, 180/70 en llanta de 16, el verdadero cambio está delante, pasa de 130/90 16 a unos 150/80 16. Seguramente también forma parte de ese impacto estético el enorme y extraño faro que preside su manillar, te soy sincero, sobre si el faro es más o menos bonito yo no voy a opinar, los gustos y las opiniones ya sabes que son como cierto agujero... Pero sí que te cuento lo que es real y no forma parte de una opinión, este gran faro LED ilumina una barbaridad, desparrama un amplio arco de luz blanca muy agradable de cara a la seguridad, qué lejos quedan aquellos faros de Harley-Davidson que iluminaban menos que la bombilla del gallinero de mi abuelo.
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Remata ese aire oscuro y de pocas alegrías, la ausencia total de cromados y la pintura mate, salvo la negra brillante del portafaro o la del depósito de aceite. Junto con el color marrón del modelo que probé, estamos ante una moto que parece estar hecha para el combate, los niños de las flores o aquellos que busquen psicodelias, mal lo tienen.

Otra de las cosas que llama la atención de cualquiera que conociera a la antigua Fat Bob original, es la sensación de que ésta es sensiblemente más corta, nuevamente te engaña la vista, la gordita Bobby actual tiene una distancia entre ejes de 1.615 mm, sólo 5 milímetros más corta. Tus ojos caen la trampa visual de la aleta cortada junto con el brazo de la matrícula.
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Con el recuerdo del buen gusto que siempre me dejó la Fat Bob cuando tuve la oportunidad de montarla, me dispuse a tragar kilómetros de todo tipo con la nueva y así comprobar cual eran las sensaciones de un chasis, el Softail, que para mi gusto es el chasis más bonito y con el ADN Harley-Davidson más marcado.

El sonido es un buen comienzo, la sensación es de un motor que cumple la Euro4 y que aún así es agradable de escuchar, las colas 2-1-2 emiten una musicalidad con un volumen aceptable, una vez más tenemos que acordarnos de la gama Sportster, la verdadera perjudicada de la Euro4. Los retrovisores están muy cerca de los puños, eso no ha cambiado mucho en la Fat Bob, yo, que tengo manitas, acuso mucho la molestia de tocarlos con las protecciones de los nudillos de mis guantes.
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El manillar es ancho y plano, pero no bajito, tampoco estamos ante uno de esos manillares agarrados por unas torretas que dejan una altura equivalente a un semicuelgamonos, pero no queda muy lejos. Pero como buen manillar plano, es perfecto para realizar el contramanillar, me divertía mucho en las curvas, viendo como era tan evidente que empujando hacia delante el puño izquierdo la moto tumba a la izquierda y lo mismo con el derecho para ir a la derecha, algo que explicamos con vídeos y en el circuito en los cursos de nuestra escuela de conducción. Aunque la sonrisa desaparece cuando entras en un atasco, la anchura del manillar te hace sudar para sortear los retrovisores de los coches, pero para eso existen los arcenes.

El motor empuja y empuja, tira como un caballo percherón, brama y tiene patada, pero puedes llevarlo despacio, aunque ahí es donde el 114” se muestra más tosco, verás, una Harley la puedes llevar muy despacio, contando pistonadas, pero cada una de ellas empuja, cada una de ellas tiene la fuerza suficiente como para que puedas ir a gusto, en el descomunal motor que nos ocupa no sólo empuja, no sólo tiene fuerza suficiente como para sentir que ni de coña se ahoga, pero cuando llevas entre 1.500 y 2.000 rpm el giro del puño del gas debe ser tranquilo, porque, si no, te entra una coz del percherón, no tengas miedo, no es que te tire, simplemente es un poco brusco. A cambio, cuando le subes de vueltas, 5.000, se comporta más suave de lo que te puedas imaginar. Un detalle interesante es que el reloj sobre el depósito marca la rpm, mientras que en la pantalla digital puedes ver la velocidad.
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Por la postura, la velocidad punta viene condicionada por tu resistencia al aire que te comes, pero ese es un dato superfluo, como dice mi compañero Jesús “pa ser chulo hay que sufrir”, las maniobras de adelantamiento se convierten en una acción que ejecutas en un tiempo mínimo, son todavía más divertidas si ocurren en una carretera que pica hacia arriba.

Puede parecer que por peso, rueda delantera y en definitiva, por el tipo de moto que es, curvear es algo que se le atraganta. No es una moto ligera, pero es una moto que ha perdido peso, la Fat Bob Softail pesa 306 kg en orden de marcha, mientras que la Dyna 320 kg, parte del mérito de haber adelgazado se debe a que en el chasis de nueva factura se ha reducido un 50% las piezas y un 22% las soldaduras, otro efecto inmediato es la mayor rigidez, curveando da la sensación de ser más ligera de lo que sus cifras arrojan, el motivo es su eficacia lograda con los cambios, la horquilla delantera ahora es invertida, una Showa SDBV de doble válvula, una magnífica pieza que junto con el monoamortiguador trasero, también de Showa, te mantienen por lo negro, además de tragarse muy bien, junto con sus ruedones, los baches y rizados. El amortiguador dispone de regulación de precarga mediante una cómoda y accesible rueda junto al depósito de aceite.
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Es muy divertida y más de un motero en otro tipo de moto se sorprendía del ritmo que llevaba yo con la Fat Bob, pero ojo, si te despistas la moto sigue pesando 306 kg y eso es mucha inercia, por cierto, sobre la frenada, puedo decir que está muy lograda, para ello ha montado un doble disco delantero con pinzas de cuatro pistones muy eficaces.

Otra cosa que ha cambiado en sus dimensiones es el depósito de gasolina, en la Dyna era de 18,9 litros, en la Softail se han perdido unos cuantos litros de capacidad y se te quedan en 13,6 litros, esto se traduce, si hablamos en términos de autonomía, en que la reserva te salta a los 200 kilómetros aproximadamente.

A ver cómo te cuento esto, en mi periplo por diversas carreteras sufrí la urgencia de una incontinencia de aguas menores, para aliviar mi necesidad me salí de la carretera y recorrí unos metros por un camino de tierra, una vez logrado el objetivo y de regreso a la moto descubrí que el asiento estaba lleno de tierra, ese es el precio que se puede pagar por una aleta tan corta, imagino lo que puede ocurrir si me hubiera llovido.
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La Fat Bob Softail tiene la posibilidad de dos acabados, el Vivid Black, con un precio de 21.100 € o en color, como la de la prueba, en cuyo caso su precio es de 21.350 €.

Yo no sé si es una moto para cazar zombies, y mira que conozco unos cuantos que merecen ser cazados, pero sí es una moto para cazar kilómetros divertidos, una Harley-Davidson que convierte la ruta en una proyección de la película que tú protagonizas.

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